¿Estamos viviendo un Deja-Vú? ¿Is this real life? Hace unos meses ya hablamos largo y tendido sobre la polémica del #10YearChallenge y su supuesto trasfondo de ingeniería social. Ahora, el tema vuelve al punto de mira con la nueva aplicación FaceApp, la cual se ha puesto de moda sobre todo por el uso de la misma para ver como seríamos de ancianos (aunque la aplicación ofrece más posibilidades). Nosotros hemos caído ya que para usarla no es necesario compartir el resultado en ningún lugar, como si exigía el reto de los 10 años. Y poco han tardado en salir informaciones al respecto. En este artículo de ABC, por escoger uno ya que hay cientos, se explica que FaceApp estuvo en el punto de mira en el pasado hace unos años por otros temas, pero que ahora vuelve a ser viral por el excelente algoritmo que han desarrollado para reproducirnos de viejos. Tratando además los puntos de privacidad que son los que de verdad deben preocuparnos. Os desgranamos todo lo que tenéis que saber a continuación.

¿Cómo funciona FaceApp?

La aplicación es sencilla: La descargas, la instalas, cargas una foto y seleccionas el filtro. Resulta curioso que cuando la hemos usado nosotros, muy poca publicidad nos ha aparecido, cosa bastante inesperada en versiones gratuita. De cualquier manera, ¿Cómo nos hace mayores? Realmente nos impresiona ver la calidad del resultado y lo cuidada que está nuestra versión mature. La app dispone de un algoritmo informático muy bien implementado que escanea los rostros y modifica nuestro rostro añadiendo canas, arrugas y otros defectos de la edad. La cuestión, y la clave para nosotros, es que la app escanea nuestras cara a la perfección antes de realizar los cambios. Guardan nuestro aspecto y proyectan una versión nuestra de ancianos.

¿Dónde está el problema?

El primero, que FaceApp guarda todo el contenido que generes con la aplicación, es decir, las fotografías que editas de viejito. Todas las personas que trabajen en la empresa o formen parte del grupo empresarial y sus asociados tendrán la potestad de verlas. También hay rondando por ahí una coletilla curiosa: «La app asegura que guarda todo el contenido generado por los usuarios, aunque promete que no lo vende a terceros sin el consentimiento del usuario» según ABC.

Por otro lado, las cláusulas de su uso establecen que los usuarios permiten a FaceApp tener una licencia «perpetua e irrevocable» sobre estas fotos editadas para usarlas, modificarlas o mostrarlas públicamente. En realidad, que compartan una foto de tu futuro siendo abuelete no te importa nada. Pero si tienes esas fotos y tienen la potestad de modificarlas, quizás podrían usar el algoritmo al revés y obtener la foto original ¿no?. Esto empieza a convertirse en un artículo de Cuarto Milenio.

¿Y quién es ese tal Yaroslav Goncharov?

La empresa desarrolladora de la aplicación se llama Wireless Lab, de origen ruso, la cual se fundó en el año 2014. Su director general y fundador es Yaroslav Goncharov, y en su firma aparece Wilmington (Delaware), Estados Unidos. Informaciones bastante contradictorias teniendo en cuenta que la web apunta a Rusia. Claro, si algo sucediera, ¿ante que régimen responde? Rusia y EEUU no comparten las mismas regulaciones en estos aspectos.

Los expertos dicen..

Teniendo en cuenta que le estamos regalando privacidad a esta app de manera voluntaria, la preocupación reside en las incongruencias y falta de transparencia que la empresa ofrece. Si esto es así, no sabemos lo que podrán hacer con nuestros datos. A continuación os dejamos con las opiniones de profesionales en materia de seguridad digital:

«Los términos de uso son una plantilla que aparece por Internet. Lo tienen miles de páginas. Son términos genéricos que aparecen por Internet. No incluyen nada sobre la normativa de protección de datos actual, regida por el Reglamento General de Protección de Datos, ni tampoco de lo que obliga la ley a incluir. Fiabilidad no me ofrece ninguna»

«Los riesgos es no saber a quién le estamos dando los datos. Cuando una empresa de este tipo no es transparente es un indicativo de que no te fíes de lo que va a hacer»

Samuel Parra

«No te puedes fiar porque [la aplicación] no es tuyo. Si lo que te gusta es probar a ver cómo te ves de mayor, alguien ha creado un algoritmo para modificar tu cara. Pero estás mandando tu foto a otro sitio. Si estás en una situación en la que no quieres que se haga pública, no la envíes. Si te apetece jugar con la app en concreto que requiera de una foto, hazlo con una foto que no te importe que cualquiera en algún momento pueda acceder a ella o sea pública. El problema es que si le das acceso a tus otras fotos, a todo tu carrete, le estas dando acceso a tus fotos

Lorenzo Martínez

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